Muchos cojones
Eso de los suicidios homeopáticos para demostrar que la homeopatía no funciona está mal enfocado. Si de verdad quisieran demostrar que la homeopatía no funciona tendrían que tomarse la homeopatía y después el veneno, y si se mueren es que la homeopatía no funciona, pero para hacer eso hay que tener muchos cojones.
Creyente, en Suicidio masivo fallido demuestra la falsedad de la homeopatía
Sobre la democracia (3)
Puede que, como ya se ha visto, la democracia no sea precisamente el régimen político más natural o espontáneo. Pero, como también se ha mencionado, al menos sí es el más justo pues, si las leyes nos atan a todos, tiene lógica y sentido que todos intervengamos en su creación, aunque solo sea de modo indirecto, a través de las Cortes Generales. Sin embargo, lo que ya no veo con tan buenos ojos es que todos participemos en su elaboración exactamente en la misma medida, pues evidentemente no todos los seres humanos somos iguales y algunos son más listos que otros. Es más, la mayoría de los seres humanos son idiotas y los que no lo son constituyen una clara minoría cuya influencia en la política de nuestra sociedad, tal y como están hoy las cosas, es sencillamente ridícula.
Por ello, si yo fuese el actual Presidente del Gobierno en funciones y contase con mayoría absoluta en el Parlamento, lo primero que haría sería modificar la ley orgánica que regula el régimen electoral general (es decir, la LO 5/1985). Concretamente, aún manteniendo el sufragio universal, no todos los votos valdrían lo mismo. Así:
01 – El voto de los más listos (teóricamente, aquellos con un coeficiente intelectual superior) valdría más que el voto de los más tontos.
02 – El voto de los más sabios (supuestamente, los licenciados, técnicos, ingenieros, etc.), valdría más que el voto de los más ignorantes.
03 – El voto de los más experimentados (ancianos), valdría más que el voto de los más jóvenes (sabe más el zorro por viejo que por zorro).
04 – Y, finalmente, el voto de los políglotas (aquellos que dominan al menos cuatro lenguas al mismo tiempo), valdría más que el voto de aquellos que solo dominan tres, dos o una única lengua, pues cuentan con la posibilidad de conocer el mundo mucho mejor y de primera mano.
Sobre la democracia (2)
En español, así como en todas las demás lenguas romances, el término “democracia” proviene del vocablo latino democratĭa y este a su vez del griego δημοκρατία. Sin embargo, el significado de las palabras cambia con el tiempo y por aquel entonces este concepto no significaba exactamente lo mismo que ahora. Por eso tantos y tan reseñados filósofos (como Platón) estaban absolutamente en contra de esta forma de gobierno.